El Buick Riviera de 1972 pertenece a la tercera generación de este lujoso personal luxury car. Su característica más distintiva es la luneta trasera envolvente que termina en punta, inspirada en los autos clásicos de los años 30. Aunque en su momento el diseño fue controversial, hoy es una de las siluetas más buscadas por los coleccionistas. Bajo el inmenso capó, montaba un motor V8 de 455 pulgadas cúbicas (7.5 litros) que, a pesar de las nuevas regulaciones de emisiones de 1972, seguía ofreciendo un torque masivo. Fue uno de los últimos "gigantes" antes de que la crisis del petróleo de 1973 obligara a las marcas a reducir el tamaño de sus vehículos.
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