El Lotus Super Seven de 1961 es la evolución de altas prestaciones del Seven original. En este año, el modelo recibió una mejora significativa con la introducción del motor Ford de 1.3 litros preparado por Cosworth, lo que lo convirtió en un gigante capaz de humillar a deportivos mucho más caros y potentes en circuito. Su diseño es la máxima expresión del minimalismo automotriz: un chasis tubular, carrocería de aluminio y solo los elementos estrictamente necesarios para conducir. Es tan icónico y efectivo que, tras finalizar su producción en Lotus, los derechos fueron vendidos a Caterham, quienes continúan fabricando evoluciones de este mismo diseño hasta el día de hoy.
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